Escribir con IA sin sonar genérico: cómo usarla en tu web y tu blog
Google no castiga un texto por estar hecho con IA, sino por no aportar nada. Te contamos cómo usarla para escribir tu web o tu blog sin sonar como todos.

Hoy cualquiera puede pedirle a una inteligencia artificial que escriba la sección “Quiénes somos”, diez artículos para el blog o las descripciones de todos sus productos. En segundos aparece un texto correcto, prolijo y sin errores de ortografía. El problema es que también aparece, casi igual, en la web de tu competencia.
Una de las preguntas que más nos hacen es si Google penaliza el contenido hecho con IA. La respuesta corta: no por el solo hecho de usarla, pero sí cuando el resultado no aporta nada. Te contamos cómo aprovechar estas herramientas para escribir tu web o tu blog sin caer en el texto genérico que nadie recuerda.
Qué dice Google sobre el contenido hecho con IA
Google aclaró públicamente que lo que evalúa es si el contenido es útil, confiable y está pensado para las personas, no la herramienta con la que se escribió. Al mismo tiempo, sus políticas contra el spam incluyen lo que llama abuso de contenido a escala: publicar muchas páginas generadas en serie con el objetivo de aparecer en búsquedas, sin aportar valor real. Da igual si se hicieron con IA o copiando y pegando a mano.
Para pensar la calidad, Google usa como guía un concepto conocido como E-E-A-T: experiencia, conocimiento, autoridad y confianza. La primera E, la de experiencia, es justamente la que una IA no puede inventar: haber hecho el trabajo, haber probado el producto, haber atendido al cliente.
Por qué el contenido genérico no funciona
Un modelo de IA escribe a partir de lo que ya está publicado. Si le pedís un artículo sobre cómo elegir un abogado laboralista, te va a devolver un promedio de lo que dicen todos. Ese texto tiene tres problemas:
- No se diferencia. Dice lo mismo que muchas otras páginas, así que no hay ningún motivo para mostrar la tuya.
- No genera confianza. El lector percibe enseguida un texto sin voz propia, sin ejemplos ni opiniones.
- Puede tener errores. Las IA a veces afirman con total seguridad cosas falsas: datos, leyes, cifras o plazos que no existen.
Además, con buscadores que ya muestran respuestas generadas por IA, el contenido promedio pierde todavía más sentido: esa respuesta el buscador ya la puede dar por su cuenta.
La IA puede escribir un texto correcto sobre cualquier tema. Lo que no puede escribir es lo que solo vos viviste con tus clientes, y eso es lo que hace que te elijan.
Cómo usar la IA a tu favor
La clave es invertir el orden: primero ponés vos el contenido, después la IA te ayuda a darle forma. Así trabajamos los textos de las webs que diseñamos y de los artículos que preparamos para nuestros clientes:
- Arrancá con tu experiencia. Anotá en borrador, aunque sea desprolijo, lo que sabés del tema: casos que viste, errores frecuentes de tus clientes, qué recomendás y por qué.
- Usá la IA para ordenar. Pedile que proponga una estructura, que agrupe ideas o que detecte qué falta. Para eso es muy buena.
- Reescribí con tu voz. Cambiá las frases que suenan a folleto. Si nunca dirías “brindamos un servicio de excelencia”, que no esté en tu web.
- Verificá cada dato. Toda cifra, norma, precio o plazo tiene que estar chequeado. Si no lo podés confirmar, sacalo.
- Sumá ejemplos reales. Una situación concreta, sin datos privados de nadie, vale más que tres párrafos de teoría.
- Que lo revise una persona. Antes de publicar, alguien que conozca el negocio tiene que leerlo completo.
¿Querés textos para tu web o tu blog que suenen a tu negocio y no a un folleto? Escribinos y armamos juntos el contenido, con tu experiencia como punto de partida.
Dónde la IA ayuda y dónde conviene no dejarla sola
Donde ayuda mucho
- Generar ideas de artículos a partir de las preguntas que te hacen tus clientes.
- Proponer títulos y descripciones para buscadores, que después elegís y ajustás.
- Resumir, simplificar o corregir un texto que ya escribiste.
- Pasar una explicación técnica a un lenguaje más simple.
- Armar un primer borrador de las preguntas frecuentes.
Donde conviene no dejarla sola
- Textos sobre salud, dinero o temas legales, donde un error tiene consecuencias.
- Datos concretos: precios, plazos, normas, estadísticas.
- Testimonios, casos y opiniones: tienen que ser reales.
- Descripciones de productos en masa, sin revisarlas una por una.
Un blog que suma, no que llena
Publicar mucho no es lo mismo que publicar bien. Un blog con pocos artículos que respondan preguntas reales, con ejemplos propios y bien enlazados con tus páginas de servicios, trabaja mucho más que decenas de notas hechas en serie. Esos artículos son los que pueden aparecer en Google, los que un asistente de IA puede citar y los que le muestran a un cliente que sabés de lo que hablás.
Lo mismo vale para las páginas principales de tu sitio: en el diseño de páginas web que hacemos, el texto se escribe junto con el diseño y no se completa al final con lo que sale. Y si querés que ese contenido esté pensado para posicionar, lo integramos al trabajo de posicionamiento SEO: qué temas conviene tratar, cómo enlazarlos y cómo medir si traen consultas.
Preguntas frecuentes
¿Google se da cuenta si un texto lo escribió una IA?
Lo importante no es si se da cuenta, sino que no es eso lo que evalúa. Google mira si el contenido es útil y confiable. Un texto hecho con IA, revisado y enriquecido con experiencia real, puede funcionar bien; uno genérico, hecho a mano o con IA, no.
¿Tengo que avisar que usé IA para escribir mi web?
Depende del país y del tipo de contenido. Más allá de lo que exija cada norma, lo importante es que la información sea correcta y que alguien de tu negocio se haga responsable de lo que se publica. En algunos contenidos, aclararlo puede sumar transparencia.
¿Cuántos artículos conviene publicar por mes?
No hay un número mágico. Es mejor publicar con regularidad artículos útiles que llenar el blog de notas flojas. Arrancá por las preguntas que más te hacen tus clientes y sostené un ritmo que puedas mantener.








