El error de pedirle «escribime un post» a la IA: 5 pedidos (prompts) de antes y después
Le pedís «un post para mi negocio» y te devuelve un texto que sirve para cualquiera. Cinco pedidos de antes y después, con ejemplos de negocios comunes.

Le escribís a una IA «hacé un post para mi negocio» y te devuelve un texto que podría ser de cualquier negocio. Lo borrás, lo intentás de nuevo, sale parecido y concluís que la IA no sirve para lo tuyo. El problema casi nunca es la herramienta sino el pedido, y acá van cinco ejemplos de antes y después para mostrarte la diferencia.
Al final hay una frase de una sola línea que sirve para casi cualquier pedido. La dejamos para el cierre de los ejemplos.
Cinco pedidos de antes y después
1. Un posteo para Instagram (dietética)
Antes: «Escribime un post para Instagram.»
Después: «Tengo una dietética de barrio. Escribí un posteo para Instagram que cuente que llegaron frutos secos a granel. Tono cercano, en voseo, hasta cinco líneas, sin frases de folleto. No inventes precios ni promociones.»
2. Responder una consulta de precio (ferretería)
Antes: «Respondé esta consulta.»
Después: «Soy ferretero. Un cliente pregunta por el precio de una pintura para exterior. Redactá una respuesta corta para WhatsApp que le pida los metros de pared y le diga que le pasamos el presupuesto hoy. No menciones ningún precio. Tono cálido y directo.»
3. La descripción de un producto (tienda de ropa)
Antes: «Describí esta remera.»
Después: «Escribí la descripción de una remera para mi tienda online. Datos: algodón peinado, talles S a XL, colores negro y crudo, lavar en frío. Para mujeres que buscan comodidad. Hasta sesenta palabras. Usá solo los datos que te di.»
4. Contestar una reseña mala (restaurante)
Antes: «Contestá esta queja.»
Después: «Soy el dueño de un restaurante y recibí esta reseña de dos estrellas: [pegá el texto]. Redactá una respuesta que agradezca, reconozca la demora, ofrezca una solución e invite a escribirnos por privado. Sin excusas y sin sonar a robot.»
5. Ideas de contenido (centro de estética)
Antes: «Dame ideas para redes.»
Después: «Tengo un centro de estética en un barrio. Mis clientas preguntan mucho por limpieza facial y por cuidado de la piel en verano. Proponé diez ideas de posteos que respondan esas dudas, sin prometer resultados.»
Qué cambió en cada uno: la receta de cinco ingredientes
Los cinco «después» tienen lo mismo. Fijate si tu último pedido lo tenía:
- Quién sos. Qué negocio tenés y qué vendés.
- Para quién escribís. A quién le va a llegar el texto.
- Qué querés lograr. Anunciar, responder, vender, explicar.
- Cómo tiene que sonar y cuánto tiene que durar. Voseo, cercano, hasta cinco líneas.
- Qué no tiene que hacer. Inventar precios, prometer resultados, usar frases de folleto.
A la IA le pasa lo mismo que a un empleado nuevo: si no le contás tu negocio, te contesta como si fuera cualquiera.
La frase de una línea que mejora cualquier pedido
Ahora sí, la prometida. Cerrá tu pedido con esto: «Antes de responder, hacéme las preguntas que necesites.»
Así la IA te pregunta lo que le falta, en lugar de rellenar con lo que se le ocurre. Contestás en dos minutos y el resultado cambia. Después podés pegar un texto tuyo, uno que te guste, y pedirle que escriba con ese estilo.
¿Querés que el texto de tu web suene a tu negocio y no a un folleto? Contanos qué vendés y armamos juntos los textos, con tu experiencia como punto de partida.
Si el resultado no sirve, corregí en lugar de empezar de cero
La primera respuesta rara vez es la final. En vez de abrir otra conversación, corregí sobre lo que ya tenés: «más corto», «sacá la palabra excelencia», «ahora más formal, es para clientes de un estudio contable».
También podés pedir dos versiones y quedarte con partes de cada una. Y cuando algo no te guste, decí por qué: «suena a publicidad» le dice mucho más que «no me gusta». Cuanto más concreta la corrección, más cerca queda el texto de lo que querías.
La prueba de cinco minutos con tu último pedido
Abrí el último pedido que le hiciste a una IA y marcá cuántos de los cinco ingredientes tenía. Reescribilo con los que faltan, mandalo y compará las dos respuestas lado a lado. Esa diferencia es lo que te está costando pedir a las apuradas.
Guardá en un documento los pedidos que te dieron buen resultado, con tus datos fijos arriba: quién sos, cómo hablás y qué querés evitar. La próxima vez cambiás solo el tema y no empezás de cero.
Lo que ningún pedido perfecto resuelve
- Los datos verificables. Precios, plazos, normas y cifras que la IA escriba hay que chequearlos antes de publicar.
- Tu voz. Leé el texto en voz alta. Si no lo dirías así, cambialo.
- Lo que no se comparte. No pegues en el chat datos personales de tus clientes ni claves. Para trabajar un texto alcanza con describir la situación.
Si el precio es lo que más te preguntan por chat, una lista de precios online evita muchas de esas consultas. Y los textos de una web se piensan junto con su estructura: en el diseño de páginas web los escribimos al mismo tiempo que el diseño.
Para seguir con el tema, mirá cómo escribir con IA sin sonar genérico en tu web y tu blog.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta escribir un pedido largo?
No. Lo importante es que tenga datos reales de tu negocio, y a veces cuatro líneas alcanzan. Un pedido largo pero vago sigue dando respuestas genéricas.
¿Qué IA conviene usar?
La lógica de un buen pedido sirve para cualquiera de las herramientas conocidas. Elegí la que te resulte cómoda y revisá cómo trata la información que escribís, algo que importa más que la marca.
¿Puedo guardar los pedidos que me funcionaron?
Sí, y conviene hacerlo. Armá un documento con tus datos fijos y los pedidos que dieron buenos resultados, y cambiá solo la parte del tema. Te ahorra tiempo y mantiene el tono de tu negocio.








