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Diseño Web

Menos opciones en el menú, más consultas: qué sacar de la navegación de tu web

Tu cliente entra buscando el horario o cómo pedir, ve un menú larguísimo y se va a WhatsApp. Cómo decidir qué dejar en la navegación de tu web, paso a paso.

Equipo de Página Web Argentina5 min de lectura

Menos opciones en el menú, más consultas: qué sacar de la navegación de tu web

Un cliente entra a tu web buscando algo simple: el horario, el precio o cómo pedir. Se encuentra con un menú larguísimo, ninguna opción dice exactamente eso, y cierra para escribirte por WhatsApp o para probar con otro negocio. Si le sacás al menú lo que sobra, el que visita sabe adónde tocar y es más probable que llegue a escribirte.

Hay una opción que nunca puede faltar, aunque sobren todas las demás. La vemos en la tercera parte, y muchas webs la tienen escondida.

La prueba del desconocido: mirá dónde duda

Pasale tu celular a alguien que no conozca tu negocio y pedile una sola cosa: «encontrá cómo pedir un presupuesto» o «fijate a qué hora abren». No le expliques nada y no lo ayudes.

Mirá en silencio. ¿Toca directo? ¿Se queda mirando el menú? ¿Abre tres opciones antes de acertar? Cada duda es una opción que hay que renombrar, mover o sacar. Repetilo con una segunda persona: si las dos dudan en el mismo lugar, el problema es de la web y no de ellas.

Tres preguntas para decidir qué entra al menú y qué sale

Cada opción que sumás es una decisión más para quien visita. Con pocas elige rápido; con muchas se cansa o elige mal. No hay un número mágico, pero a un negocio chico le suelen alcanzar cinco o seis entradas bien nombradas, y si tenés más, conviene agrupar.

Para decidir, pasá cada opción por estas preguntas:

  1. ¿Alguien la busca? Si nadie entra a «Galería» o a «Novedades» de hace tres años, puede bajar al pie de la página.
  2. ¿Ayuda a decidir o a contactarte? Servicios, precios, trabajos y contacto sí. Todo lo que no empuja ni informa, sobra.
  3. ¿Se puede agrupar? Si tenés siete servicios, un solo «Servicios» con la lista adentro ordena mejor que siete opciones sueltas.

Un ejemplo inventado, para verlo claro: una veterinaria con un menú de once opciones, entre ellas «Quiénes somos», «Nuestra misión», «Consultorio», «Peluquería», «Vacunación», «Novedades» y «Galería». Se ordena en cuatro: «Servicios» (con consultorio, peluquería y vacunación adentro), «Tienda», «Nosotros» y un botón «Pedí tu turno». Lo demás queda al pie. El cliente deja de elegir entre once puertas y ve cuatro.

La opción que nunca puede faltar (y suele estar escondida)

Es el botón de acción: «Pedí presupuesto», «Reservá tu turno» o «Escribinos por WhatsApp». Tiene que estar en el menú, a la vista y distinto de las demás: con color y forma de botón, no como un link más. En el celular, que se vea sin abrir el menú.

La regla es simple: desde cualquier página, tu cliente tiene que poder contactarte con un toque. Si hoy tiene que recorrer la web para encontrar cómo escribirte, ahí se te están yendo las consultas.

Un menú no está para mostrar todo lo que hacés: está para que el cliente encuentre lo que vino a buscar.

¿Querés una segunda mirada? Mandanos tu dirección y te decimos qué sacar o renombrar en tu menú para que el cliente llegue a escribirte más fácil.

Nombres que entiende tu cliente, no los que entendés vos

«Soluciones integrales», «Propuesta de valor», «Nuestra esencia»: son palabras que el cliente no busca. Probá con lo que diría él: «Servicios», «Precios», «Cómo trabajamos», «Contacto». Si tenés una tienda, usá las categorías reales, como «Zapatillas» o «Remeras», y no nombres de fantasía.

Un botón que dice qué pasa al tocarlo se entiende mejor que uno vago. «Pedí tu turno» le dice más al cliente que «Enviar».

Un chequeo rápido: leé tu menú en voz alta, como si se lo dijeras a un cliente en el mostrador. Si hay una palabra que nunca usarías hablando, cambiala por la que sí usarías.

El menú en el celular: pensá en el pulgar

La mayoría llega desde el celular, y ahí el menú casi siempre se esconde detrás de un ícono de tres rayitas. Revisá que ese ícono se vea, que las opciones tengan un tamaño cómodo para tocar con el dedo y que no haya menús que se abren dentro de otros menús.

  • Probalo con una sola mano, como lo usa tu cliente en la calle.
  • Que cada opción se pueda tocar sin errar por el espacio de al lado.
  • Que el menú se cierre fácil y no tape el contenido.
  • Que el botón de contacto esté siempre a mano.

Lo que sacás del menú no desaparece

Sacar una opción del menú no significa borrar la página. Lo que no entra puede ir al pie, dentro de otra página o como link en medio de un texto. Si vas a eliminar una página que ya está en Google, hay que redirigirla para no perder esas visitas. Por eso conviene que lo haga quien arma tu web.

En el diseño de páginas web definimos el menú desde el primer boceto, pensando en que tu cliente llegue rápido a la acción. Podés ver cómo queda en webs reales que armamos.

Si al ordenar el menú sentís que toda la web quedó chica, el paso que sigue es revisar las señales de que tu web quedó vieja.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas opciones tiene que tener el menú de una web?

No hay una cifra exacta. A un negocio chico le suelen alcanzar cinco o seis, bien nombradas. Si tenés más, agrupá lo que se parece y llevá el resto al pie de la página.

¿Un menú con pocas opciones perjudica el posicionamiento en Google?

No, si las páginas siguen existiendo y se pueden llegar a ellas desde otros lugares: el pie, enlaces dentro de los textos o las páginas relacionadas. Lo que hay que evitar es borrar páginas sin redirigirlas.

¿Cada cuánto conviene revisar el menú?

Cada vez que sumás un servicio o una sección, y al menos una vez al año. Repetí la prueba del desconocido: te muestra si algo cambió y se volvió confuso.

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